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Después de una buena temporada sin escribir, son muchas las cosas que hay que contar en este mundillo de la aviación virtual. Quizás la más reseñable sea la quedada real que hemos hecho en Salamanca, donde hemos conocido personalmente a nuestro nuevo piloto virtual, Luis, alias P1KW (“papa one kilo whiskey”). El hecho de conocer en persona a la gente con la que vuelas habitualmente y de la cual sólo tienes un avatar y un timbre de voz oido por Teamspeak, es algo absolutamente recomendable.

Bueno, no voy a aburriros con detalles. Hubo buena conversación (aunque no os lo creais, poca de helicópteros), buena comida y un mejor recuerdo de la visita. Lo que si voy a detallar es la visita organizada que hicimos a la base de Villaralbo (Zamora), en la cual estuvimos con Nico, piloto real de helicópteros, que amablemente nos atendió y contestó pacientemente las innumerables preguntas que llevábamos preparadas. Después de comer con él, el postre que nos tenía reservado fue una detallada explicación in situ, sobre el AS350 nuevecito de que dispone la base. Sistemas, motor, procedimientos, detalles, consejos y chascarrillos de un gran piloto de carácter humilde, que aguantó estoicamente la embestida de la Patrulla Helibélula. No sólo eso; aceptó contestarnos a una entrevista en toda regla, de la cual quiero dejar constancia, como muestra de respeto por la aviacion real, y particularmente, como agradecimiento a la dedicación que Nico nos prestó.

– ¿Cuándo o de que manera decidiste que el volar era tu vida y cuales fueron los pasos que fuiste dando hasta convertirte en lo que hoy eres?

Lo tenía decidido desde que tengo uso de razón, es decir, lo había visto en películas y mi interés por la aviación fue algo constante en mi vida, sin embargo no podía mostrarlo demasiado, ni teníamos medios para considerarlo una opción, ni lo fue hasta prácticamente el último momento. Mi padre quería que fuese ingeniero de montes, y yo no quería decepcionarle, pero fue sencillamente demasiado fuerte como para ignorarlo, así que tras echarle huevos y decírselo le di un disgusto de pelotas, pero me ayudó, y siempre lo hizo, aunque creyese que me estaba equivocando.
Empecé en los aviones, que me parecían alucinantes, pero ni había salidas, ni tenía enchufes, ni posibilidades reales de colocación a corto plazo. Lo hice en Salamanca, en Matacán, y allí aprendí mucho. Mi padre consiguió meterme a trabajar como operador de un AT802 (avión antiincendios), ya que era el mundillo en el que él podía ayudarme, y lo aproveché, porque allí descubrí mi pasión por los helicópteros.
En aquella campaña hubo muchos incendios, fue un verano calentito. Estando en la base de El Maíllo (Salamanca), salió un incendio bastante grande cerca de La Iglesuela (Toledo), y empezaron a aparecer por nuestra base bastantes medios aéreos, principalmente helicópteros. Yo estaba alucinando con esas máquinas, me parecían sencillamente increíbles, no sabía nada de esos cacharros, y me picaba tanto la curiosidad que no pude resistirme. Los helicópteros se iban moviendo en torno al depósito de combustible de la base, esperando su turno para repostar, y cada vez que se iba a mover alguno, ahí estaba yo, de pies al lado de esas maravillas, esperando al comandante, para pedirle si me podía subir con él, aunque fuese en el maletero. Pude montar en Bell 212 y en Kamov 32, entre otros.
Aquello fue revelador. Se me abrió una ventana a otro mundillo dentro de lo que me gustaba desde pequeñito, con muchos más aspectos que me apasionaban que los que encontraba en los aviones.
Tuve que volver a echarle narices y pedirle el dinero a mi padre, para poder pagarme el “curso puente” para pasar al helicóptero, y debió ver algo en mí, porque no me puso un solo problema, y me animó a seguir.
Me fui a Portugal, porque quería huir de la Aviación Civil en España, además, quería una licencia JAR, y España no podía dármela, así que iba hasta allí, me pasaba periodos de 15 días donde volaba de forma intensiva y volvía, para que fuese menos costoso para mis padres, mientras seguía desde casa con todas las teóricas por mi cuenta. Tenía un tutor al que le mandaba mis dudas de los libros que me iba leyendo, y así saqué la licencia.
Tuve mucha suerte, siempre la he tenido. Nada más salir me contrataron, me pusieron a volar en el Sokol donde me dieron la habilitación y tuve comandantes/instructores fabulosos. Me enseñaron muchísimo, les debo todo lo que sé cuando estoy ahí arriba.

– ¿Porqué elegiste el helicóptero en lugar del ala fija? ¿Cuales son las diferencias, desde el punto de vista profesional?

Vaya por delante que guardo un enorme respeto a mis compañeros del avión. Me encanta lo que hacen, y en muchas situaciones tienen el mismo mérito que los helicopteristas, o más.
Lo escogí porque sencillamente me gustó más, me pareció como si el helicóptero tuviese una dimensión más, totalmente nueva y distinta, como si realmente el piloto formase parte de la máquina, mientras que en el avión me sentía como un mero paquete siendo transportado de un sitio a otro. En el helicóptero, sencillamente me siento diferente. Los moteros lo entenderéis bien, es como la diferencia entre conducir un coche y una moto. Sencillamente abismal.
El mundo del helicóptero no tiene el glamour de los aviones, ni tiene, en muchos aspectos, condiciones tan favorables para el piloto. Yo suelo decir que es la ovejita negra de la aviación, ya que en general las condiciones son peores, tanto desde el punto de vista humano como profesional. Nos tienen en cobertizos perdidos en el monte, abandonados durante guardias de 22 días al mes. Los sueldos no tienen nada que ver, aunque ahora se están igualando las cosas, pero aun hay diferencias. Las condiciones de trabajo van siempre al límite, al menos en mi trabajo, los incendios. Salimos siempre al tope de lo que da la máquina, con altísimas temperaturas, con incendios en altura, con poco margen de maniobra y muchísimos posibles problemas que nos pueden tirar al suelo en el peor de los sitios.
Uno de mis instructores, el mejor piloto portugués con el que he tenido el gusto de volar, Artur, me dijo que un piloto de avión, es incapaz de volar y menos aterrizar un helicóptero sin instrucción previa, en cambio, un piloto de helicóptero tiene muchas más posibilidades de volar y aterrizar un avión sin instrucción previa. Yo estoy de acuerdo.
Aunque las condiciones en general sean peores… Yo no lo cambio. Las sensaciones que me aporta volar un helicóptero son sencillamente mejores.

– ¿Cómo llegas a ser piloto de extinción de incendios? ¿Cómo y dónde se forma un piloto de helicópteros en la extinción de incendios?

Al terminar en la escuela, con tu licencia de la mano, necesitas tener suerte y conseguir trabajo en una empresa que crea en ti y que te dé la habilitación. Lo normal es que consigas trabajo en la extinción, ya que es donde hay más necesidad, y desde ahí, progresar, primero como copiloto, y luego como comandante. Lo más difícil es entrar, sin duda alguna.
Hay cursos que dan en escuelas privadas, para poder acceder a los conocimientos necesarios, pero francamente, yo no soy partidario de esos cursos. Creo que la formación de verdad se da en la cabina de cada aeronave.

– ¿Cuentanos un día en tu vida cuando estás en la base?

Nada más llegar a la base (una hora antes de la apertura de la misma) hay que realizar la primera inspección al helicóptero, para verificar que está todo bien y después rellenar toda la documentación atestiguando que en efecto es así, que el helicóptero es aeronavegable y que se puede volar. Acto seguido, tras la apertura de la base, ya es decisión de cada uno como gastar el tiempo de espera hasta que hay un incendio. Personalmente suelo ir con la brigada a hacer ejercicio, y después mato el tiempo con series, películas, juegos de cartas y actividades de la base (¡¡ahora mismo estamos construyendo una barbacoa!!). Una vez cada dos-tres días suelo repasar una emergencia, imaginándome en la situación e intentando que mi respuesta en esa situación sea automática, casi un reflejo.
Aparte de eso me suelo encargar de otras labores que suelen surgir relacionadas con la empresa, que intento solucionar con el ordenador, y si no puedo, con el teléfono. Casi todo papeleo.
Todo esto queda en un segundo plano cuando surge un incendio. Ese momento en el que nos llaman por emisora para que salgamos, lo cambia todo. Suena la sirena, y nos dirigimos al incendio, con la brigada, a intentar apagarlo. Cuando terminamos y volvemos a base hay un montón de papeleo a rellenar que me ocupa bastante, así que intento descansar por si hay otra salida, y una vez descansado me pongo con el papeleo. Al terminar, de vuelta a la espera.
Y así todo el día.

– ¿Cómo ves el futuro de los pilotos, especialmente de los de helicópteros después de las últimas pruebas que se están realizando con helicópteros de todo tipo pilotados por control remoto?

No creo que por ahora los controlados remotamente sustituyan a los “tradicionales”. Sencillamente me parece que falta mucho para eso. El futuro es difícil, está muy complicado y bastantes pilotos se quedan en el camino, por la falta de oportunidades y por el mercado actual, pero creo que al final se coloca un porcentaje alto de los que consiguen acabar el curso.
Llegará un momento en el que se controlarán remotamente, pero por ahora sigue lejos ese panorama.

– ¿Has usado o usas en tu formación profesional los simuladores?

Sí, en mi formación recibí instrucción en varios simuladores, tanto en avión como en helicóptero. Tuve la oportunidad de ir al centro de simuladores de Senasa en Barajas donde recibí un curso magnífico de coordinación en cabina, y son impresionantes, pero también probé otros de carácter profesional como los FRASCA.
De pequeño, me habría gustado adentrarme más en ese mundillo, con un Flight Simulator o similares… Cuando cambie de ordenador, consiga uno más potente (creo que no vale cualquiera), y saque tiempo (fundamental) me gustaría explorar más el realismo de todo ese mundillo, ya que me atrae bastante.

– ¿Tienes alguna relación con “el mundo virtual”? ¿Cómo lo ves, crees que aporta algo interesante?

Lamentablemente no tengo relación con el mundo virtual aeronáutico, ya que carezco de tiempo suficiente, aunque como ya he dicho me gustaría.
Por supuesto que aporta algo interesante.
En mi vida profesional he coincidido con mucha gente que terminaba en esto de casualidad, que no sabía que hacer en su vida, y se decidieron por esto.
Lo respeto, pero no me parece lo idóneo. Este trabajo necesita un componente vocacional importante en cada uno, y francamente, admiro a mis compañeros en los que veo ese componente. Toda la gente que persigue estar cerca de esta profesión, practicarla aunque sea de manera virtual, conociendo más y más de lo que rodea estas fabulosas máquinas… Me merece exactamente el mismo respeto que mis compañeros pilotos.

– Cualquier cosa que quieras aportar… será bienvenida.

Uff… Ya me he enrollado bastante… Vaya chapa acabo de soltar…
Desde la Patrulla Helibélula, MUCHAS GRACIAS NICO.

Un abrazo.

Helibélula v5.1

Publicado: abril 30, 2012 en Uncategorized

Que nadie se asuste. Ni nos hemos convertido en una aplicación, ni vamos a sonar como si fuéramos un home cinema. Se trata de algo mejor: ya tenemos a nuestro quinto elemento; y por si fuera poco hemos fichado a un cámara que transformará nuestras abundantes horas de vuelo en material del séptimo arte…

Vamos por partes. Recuerdo a nuestros simulectores que habíamos abierto un periodo para aceptar solicitudes de admisión a la Patrulla Helibélula. Pues hemos hecho las pruebas pertinentes y el afortunado elegido (la que le acaba de caer…) es Luis alias Bolas, reconocido piloto del Escuadrón69 y compañero del Ala Blackshark. Sobra decir que el resto de candidatos han sido excepcionales y desde aquí les doy las gracias por habernos dedicado su tiempo y haber participado en la selección.

No contentos con nuestro nuevo fichaje, hemos “engañado” a Djembe, otro piloto del susodicho Escuadrón69, que pasa a ser nuestro cámara. Algo bastante importante si tenemos en cuenta que es el encargado de que nuestro trabajo no caiga en saco roto, al no verse en todo su esplendor.

Y mientras Bolas practica maniobras acrobáticas como un poseso y Djembe busca nuestros mejores planos, aprovecho para darles las gracias a ambos y asegurarles que entran en una pequeña familia, donde todos compartimos una entrañable afición por esos locos aparatos que cariñosamente llamamos “batidoras”: los helicópteros.

Gracias y suerte.

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TrackIR se ha convertido en un estándar para mover nuestra vista por el interior de las cabinas que pilotamos. Incluso se utiliza en simuladores de coches o de infantería. Ya va por su versión 5, añadiendo de versión en versión más ejes sobre los que actuar, más precisión en los movimientos y, por supuesto, compatibilidad con la casi totalidad de juegos o simuladores en los que puede añadir realismo.

La primera vez que oí hablar del TrackIR no acababa de creérmelo. Un aparatito que reaccionaba a los movimientos de la cabeza, asociándolos con los cambios de vista que implicarían dichos movimientos en un entorno real. Lo primero que pensé fue “estos se sueñan…”. Pero después de ver los videos de demostración reconozco que picó mi curiosidad y lo compré.

Acostumbrado a una imagen estática en mi monitor y a mover mi cabeza sin ningún objetivo aparente, las primeras horas de TrackIR fueron como volver a aprender a pilotar. Una vez superada esa dificultad inicial, la experiencia de vuelo mejoró considerablemente. Yo diría que se trata de un viaje sin retorno; nadie que haya usado TrackIR se plantea después volar sin activarlo.

Para los iniciados a la simulación que lean este blog y que no sepan lo que es el TrackIR, os paso a detallar. Basicamente es un sensor de movimiento que detecta como se mueve nuestra cabeza en el espacio, es decir, si la giramos, inclinamos, acercamos, ladeamos, subimos o bajamos. Gracias a un emisor en nuestros cascos o a un clip reflectante (según versiones) ese movimiento se transmite al controlador del TrackIR.

Trackclip Pro, emisor alimentado por USB que se instala en tus cascos:
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Reflector por defecto que viene con el TrackIR, para acoplarlo a una gorra o visera:
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Se puede configurar completamente para reflejar los movimientos de nuestra cabeza, por ejemplo para que un giro de 20º de nuestra cabeza hacia la derecha nos muestre lo que tenemos en el simulador a nuestra derecha (90º) o un leve acercamiento hacia el monitor haga un zoom x5 sobre una determinada parte de la cabina.

Lo que definitivamente se consigue es una inmersión a nivel espacial en el interior de la cabina virtual de un simulador.

Los siguientes videos e imagenes os darán una idea más precisa del TrackIR.

Y este último, hecho a los pocos días de que saliera el DCS Blackshark. Somos el 1 y 2 de la Patrulla Helibélula antes incluso de que nos pasáramos a este simulador:

Buscamos piloto.

Publicado: marzo 5, 2012 en Uncategorized

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Después de darle muchas vueltas al asunto, hemos decidido en la Patrulla Helibélula abrir un plazo de solicitud y admisión de nuevos pilotos. En este momento somos cuatro aguerridos pilotos de helicóptero, pero nos interesa tener un quinto. ¿Por qué? Pues porque aumenta las posibilidades y combinaciones de maniobras, permite divisiones 2+2+sólo que dan muy buen resultado en las exhibiciones y porque queremos probar.

¿Cuál es la razón por la que le hemos dado tantas vueltas? Pues me vais a entender enseguida. En este mundillo, aunque parezca que todos somos iguales, no es tan fácil formar un grupo de trabajo estable y cohesionado. Las distintas formas de ver las cosas y las rencillas suelen dar al traste con proyectos fabulosos que se quedan en lo que pudo haber sido. No es ni malo ni bueno, sencillamente ocurre a veces. Sin embargo, yo he tenido la suerte de encontrar varios compañeros de viaje con mis mismas inquietudes y una visión casi idéntica del trabajo que nos gusta realizar. El grupo actual lleva ya formado varios años y además nos conocíamos anteriormente, pero después de tanto tiempo la relación personal ha ido a mejor y los resultados a nivel de simulación han superado las expectativas de muchos, incluso las propias.

Dicho esto, queda claro que nos da mucho respeto y algo de mieditis dejar entrar a un ajeno-extraño-desconocido piloto que nos la lie parda. Pero independientemente de este miedo que compartimos los cuatro, también es verdad que tenemos la certeza de que iríamos a mejor y de que a la gente hay que darle una oportunidad.

Por esta razón, se hace saber que cualquier interesado en formar parte de esta patrulla de vuelo virtual acrobático será bienvenido. Y como no, los requisitos de entrada:

– Dominio medio-alto del vuelo en helicóptero.
– Disponibilidad horaria nocturna; solemos entrenar a partir de las 22:30.
– Simpatía y buen hacer. Queremos gente seria y comprometida con el vuelo virtual.

Para contactar, podéis hacerlo a traves de este blog, o en nuestro foro dentro del Escuadrón69.

Se abre la veda, queremos cazar a un buen piloto, ¿eres tú ese afortunado?…
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En este mundillo de la simulación hay dos grandes categorías muy diferenciadas y lamentablemente distanciadas, el universo militar y el civil. Ambos grupos tienen defensores y detractores como todo en esta vida, pero en este caso mucho más y después de mi experiencia puedo afirmar que los frecuentes encontronazos o comentarios desafortunados son fruto de la ignorancia, o peor aún, del miedo a lo desconocido.

Quizás coincidís conmigo en que la visión que tenemos en vuelo civil sobre los que simulan en un universo militar es la siguiente: típico friki vestido de camuflaje, dando ordenes a grito pelado y deseando despegar para pegar tiros a diestro y siniestro. Y seguro que también acierto si digo que los aficionados al simulador militar ven a los locos de la aviación civil simulada como ratones de biblioteca, rodeados de cartas de vuelo, simulando largos vuelos transcontinentales con el piloto automático puesto y recostados con los pies encima de los mandos… Unos dicen que eso no es simular, sino jugar; otros dicen que eso no podría ser más aburrido; tú más, no tú, y tú mucho más, pero tú también…

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Pues siento defraudaros a todos. Porque la gran mayoría de simuaficionados de uno u otro bando no son ni lo uno ni lo otro.

Vamos a acercarnos a ambas posiciones buscando puntos de encuentro, que los hay y muchos. Para empezar, ambos perfiles tienen un verdadero afán por la documentación, siendo mejor cuanto más precisa y real. Unos se especializarán en sistemas de armamento y contramedidas, otros en vuelo instrumental o condiciones climáticas adversas, ambos en procedimientos de emergencia. Al final todos pretendemos lo mismo, sentirnos pilotos reales por unas horas y en la comodidad y seguridad de nuestras casas.

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Sé de muchos pilotos civiles que han probado algún simulador militar y han tenido que reconocer que es divertido. Y lo mismo ha pasado con militares que han probado a volar con ATC real y tráfico denso en un gran aeropuerto y han tenido que reconocer que es divertido.

De hecho, aparte de enfocar el artículo como una reflexión, lo haría como una propuesta. Y es la siguiente:

– Para los pilotos de aviación militar simulada: imitad en la medida de vuestras posibilidades y conocimientos la eficacia de las comunicaciones y colaciones del vuelo civil, usad cartas de vuelo militares con frecuencia, respetad los circuitos de entrada y salida de los aeropuertos y no infravaloreis la diversión y conocimiento que supone el vuelo civil.

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– Para los pilotos de aviación civil simulada: imitad en la medida de vuestras posibilidades y conocimientos los reflejos y la capacidad de actuación en situaciones de peligro o estrés del vuelo militar, probad más simuladores (hay vida más allá del Flight Simulator y del X-Plane) y no infravaloreis los simuladores militares de culto, no son arcade y no son juegos mata-mata.

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Sólo espero no haber ofendido ni a unos ni a otros. Desde luego no era mi intención. Mis comentarios los baso en el respeto y la admiración que ambos mundos me suponen, y sólo lamento no tener tiempo suficiente para dedicarles a ambos como debiera.

Felices vuelos.

Patrulla Águila Virtual

Publicado: marzo 4, 2012 en Uncategorized

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Seguro que si os hablo de la Patrulla Águila muchos sabréis que se trata de un grupo español de vuelo acrobático del ejército del aire. Personalmente les he visto en varias ocasiones y siempre me ha gustado mucho. Pues existe un grupo de vuelo virtual acrobático que comparte escarapela, colores y maniobras con la Patrulla Águila, hablamos de la magnífica Patrulla Águila Virtual.

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Se trata de un proyecto paralelo al de la Patrulla Helibélula con sede en el Escuadrón69 y con los cuales hemos tenido el honor de volar en muchas ocasiones. Además, conozco personalmente a casi todos sus integrantes, particularmente a los alma mater de la agrupación, Corneto y Juanoscar. También hay que decir que siempre me han dado una sana envidia fruto de su disciplina y capacidad de trabajo y siempre que les hemos necesitado han estado ahí.

Disponen de su propia página web, foro, perfil en facebook, canal en livestream, contacto con la Patrulla Águila real y además entrenan casi todos los días. Si esto no os ha parecido suficiente, la exhibición que hicieron en la última VFAT les consagra como la mejor patrulla virtual en España. No hablo en broma.

Las capturas que veis a continuación hablan por sí solas:

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Este vídeo se grabó en la Campus Party 2010, primer evento en el que las dos patrullas participaron juntas:

Mis mejores deseos para la temporada 2012.

Superficies de control táctil

Publicado: febrero 27, 2012 en Uncategorized

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El sueño de todo simuaficionado es tener en su casa una cabina lo suficientemente realista de la aeronave que pilota en su simulador favorito. Paneles llenos de botones, interruptores y lucecitas hacen las delicias de todo el mundo, pero tienen un problema importante (aparte del coste, claro esta), y es que si tu simulador favorito deja de serlo o decides pasarte a otra aeronave completamente distinta, tus paneles puede que ya no sirvan.

Me explico, imaginemos que yo, como piloto de Ka-50 del simulador Blackshark me hago una supercabina con una replica de los tableros que rodean a un piloto real; tengo que controlar de marquetería, electrónica e informática y gastar una pasta considerable. Después de mucho tiempo logro que ese esfuerzo se recompense con una cabina muy currada e idéntica a la original. Pero resulta que a los dos años el simulador deja de actualizarse o se considera obsoleto porque ha salido uno mejor, con mejores dinámicas o mejor adaptado al hardware actual, pero… se trata de otro helicóptero, por ejemplo el famoso Apache. Pues ya la hemos liado. A empezar de nuevo; en el mejor de los casos sólo será una reconversión del material que ya tenemos, pero lo normal es que nuestra flamante cabina quede como una reliquia.

Otro problema añadido es que cualquier piloto que use dos o más simuladores distintos, o mejor dicho, dos o más aeronaves distintas, no puede tener una cabina para cada aeronave; es completamente inviable.

Pero os podéis imaginar que hay una solución, cada vez más utilizada, barata y versátil, que pasa por las pantallas de control táctil. Gracias al masivo desarrollo en este tipo de pantallas para tablets, telefonos y puntos de venta, el abaratamiento de estos productos está siendo considerable, así como su mejora y calidad en la respuesta a ordenes táctiles (pantallas capacitivas multitáctiles). Incluso los sistemas operativos están dando un giro radical hacia estas superficies, léase Windows 8, sistemas Android o iOS. Pues si llevamos esta “revolución” a la simulación, aparecen soluciones a nuestro problema original: pantallas táctiles donde interaccionamos con los paneles de nuestra aeronave. Si cambiamos de aeronave, solamente tenemos que cambiar el perfil o preset de la utilidad que nos muestra los paneles en pantalla. Si la pantalla no es muy grande y no cabe todo, pues dividimos en trozos nuestra cabina y ponemos pestañas o botones para mostrar u ocultar lo que queramos.

Pero no todo van a ser ventajas. Perdemos la sensación de tocar un rotativo o pulsar un botón “de verdad” o ese magnífico aspecto retroiluminado de las cabinas “pro”. Eso sí, al precio de las pantallas táctiles (y su previsible abaratamiento) resulta mucho más barato rodearte de ellas que comprar o incluso hacerte una cabina a medida. Y lo más importante para mí, y perdonar que insista, la versatilidad, la actualización y la personalización.

El software más usado para esta tarea es Touchbuddy. Su funcionamiento es bastante sencillo: al pulsar sobre una imagen manda un comando de teclado a la aplicación y la imagen cambia de estado. Por ejemplo, un interruptor; tengo las imágenes de las dos o más posiciones del interruptor y cuando pulso sobre él cambia de imagen a la correspondiente y manda un comando. Si a eso le añadimos la posibilidad de configurar las distintas capas de imágenes, diferentes opciones de pulsación y un gran abanico de perfiles ya creados, tenemos una herramienta muy recomendada.

En el ámbito de los simuladores que se basan en programación por archivos LUA, como LOMAC, DCS Blackshark o DCS A-10 existe otra aplicación que da un paso más: Helios. Basado en el TouchPal, esta aplicacion no sólo manda comandos al simulador, sino que los recibe de él. De esta manera, si un botón cambia de estado en el simulador, esto se refleja en nuestro perfil del Helios. Para este programa hay verdaderas obras de arte hechas, que le dan a la cabina un aspecto magnífico, aparte de ser algo sumamente práctico, porque tenemos al alcance de la mano (literalmente) tantos sistemas de la aeronave como queramos, botones, luces e instrumentos (si señor, también relojes e instrumentos) que cobran vida con el simulador.

Personalmente creo que ésta es la manera definitiva de interactuar con nuestros simuladores, la más barata y versátil, suficientemente vistosa y que convertirá cualquier cabina en multifuncional.

Perfil para DCS A-10 del Helios:
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Perfil para DCS Blackshark del TouchPal:
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Perfil para DCS Blackshark del Helios:
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DCS Blackshark

Publicado: febrero 22, 2012 en Uncategorized

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La esencia de este blog sería muy diferente si no existiera el simulador DCS Blackshark. El número de aficionados a la simulación de helicópteros tampoco sería la misma si DCS hubiera sacado un caza en vez de un helicóptero, en este caso el Kamov Ka-50. Así que desde este humilde blog hay que dar las gracias a Eagle Dinamics y The Fighter Collection por haber tenido en cuenta esta rama de la simulación, hasta ese momento algo olvidada.

Hace cinco años, en la primera Campus Party en la que participé, ya iba con la ilusión de ver alguna demo del Blackshark. Había visto videos, artículos y comentarios y, como gran aficionado a los helicópteros simulados, la expectación era absoluta. Cual sería mi suerte, que otro de los colaboradores al ver mi cabina y tantearme un rato, me preguntó: – ¿te gustaría probar el Blackshark? Resulta que “Mikeloto”, el susodicho colaborador, pertenecía al grupo de testeadores del simulador, y había obtenido un permiso especial para mostrar, bajo ciertas condiciones, la beta del simulador. Así que ni corto ni perezoso, me llevé mis mandos, silla y pedales, los conecté a su ordenador y lo probé…

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Me encantó desde un principio. Con ayuda del TrackIr, la sensación de inmersión en cabina era increible. Las dinámicas que se gastaba el simulador parecián muy realistas; y digo parecían, porque un servidor nunca ha montado ni creo montará (es monoplaza…) en semejante aparato en el aire, pero podía comparar con otros simuladores y la sensación me gustó.

Yo provengo del mundo de la simulación civil y ya había hecho muchas horas de vuelo en otros helicópteros (Bell 206 y 412, EC120 Colibrí, Sikorsky S76 y AS332 Super Puma) y volar el helicóptero me resultaba sencillo, pero no podemos olvidar que se trata de un helicóptero militar, y por lo tanto, el manejo completo pasaba por aprender sistemas de armamento, reconocimiento, contramedidas, fraseología militar… y un largo etcétera de temas completamente desconocidos para mí. Necesitaba una reconversión absoluta y un reaprendizaje que me permitiera disfrutar del simulador de forma total. Hay es donde entra en juego el Escuadrón69, del cual os hablaré dentro de poco, en otro artículo.

Una vez recibida la necesaria instrucción (gracias “Ruffles”) el simulador pasó a convertirse en mi favorito hasta el punto de convencer al resto de la Patrulla Helibélula para acabar siendo el simulador oficial utilizado. Dinámicas de vuelo realistas, multitud de vistas de cámara configurables, posibilidad de “pintar” el helicóptero (skins) a placer y un entorno multiplayer que funciona bastante bien fueron las razones que nos llevaron a la Patrulla Helibélula a migrar a este gran simulador.

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La última versión del DCS-BS permite compartir escenario con aquellos que tengan el simulador LOMAC y la última versión del DCS-BS2 permite lo mismo on los compañeros del DCS A-10C Warthog. Esperemos que la siguiente actualización permita unificar todos los simuladores en un mismo escenario, con las posibilidades que eso supondría.

Airhispania

Publicado: febrero 16, 2012 en Uncategorized

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En el proceso de aprendizaje de todo aficionado a la simulación siempre hay una escuela, academia o escuadrón que marca tus inicios y te convierte en el piloto virtual que serás durante mucho tiempo. En mi caso, tuve la suerte de empezar en Airhispania, la mejor escuela de vuelo virtual de España. Y si digo la mejor, lo digo por experiencia, pues la he llegado a conocer desde dentro. Pero vamos a comenzar por el inicio…

Febrero de 2006. Charlando con un alumno de música sobre el ordenador y formas de ocio y entretenimiento, comenté el tema de los simuladores y de mis pinitos con el Flight Simulator. Me contestó algo así: – pues si te gusta ese tema, yo estoy metido en una escuela de vuelo virtual; métete en esta página -, y me dio la dirección de Airhispania.

El resto fue fácil, sacar el VFR y el Básico de Helicópteros en el primer año. En el segundo año, se me ofertó la posibilidad de entrar en el grupo de instructores y compatibilicé la instrucción de otros alumnos con mi propia formación en Hovercontrol. Estaba claro que los helicópteros iban a ser mi pasión. El tercer año propuse la creación de un curso avanzado de helicópteros, me ofrecieron el cargo de coordinador de la escuela de helicópteros y al poco tiempo, entre en el staff de la compañía. En el cuarto año creamos una patrulla de vuelo acrobático para que los pilotos que se estaban formando en el curso avanzado practicaran sus recién aprendidas habilidades y ahí tenemos el origen de la Patrulla Helibélula.

Pues esto es sólo una pequeña parte de la inmensa actividad que diariamente se cuece en esta gran escuela de vuelo. Los pilotos de ala fija, después del VFR tienen un abanico increíble de opciones: habilitación instrumental, Piloto Comercial y PTLA (Piloto de Transporte de Líneas Aéreas). Otra rama muy importante de la formación y en la que destaca especialmente Airhispania es en sus cursos de controladores ATC (categorías 1, 2 e internacional) y en las actividades conjuntas pilotos/controladores que se dan en eventos semanales de distintos tipos y vuelos regionales, low-cost, aerotaxi… Cada uno de esos vuelos y controles son valorados por una aplicación estilo “caja negra” que puntúa o penaliza según parámetros reales de vuelo y contabiliza las horas de vuelo, tanto a efectos estadísticos como para sacar habilitaciones.

Os pongo unas estadísticas actualizadas sobre su actividad, alumnos e instructores:

Vuelos realizados por año:
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Controles hechos por año:
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Alumnos e instructores:
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En los últimos dos años hasta la fecha actual y por limitaciones de tiempo, he tenido que ir dejando primero el staff y después la coordinación de la escuela, estando actualmente a cargo del número dos de la Patrulla Helibélula, Javier Solano, al cual le deseo lo mejor en su nueva tarea.

¿Os acordáis del alumno que me metió en este tinglado? Pues es alumno del curso avanzado de helicópteros en Airhispania y número cuatro de la Patrulla Helibélula. Lo que es la vida…

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Son ya cinco los años que he participado en la Campus Party y en todas las ocasiones he cargado la cabina en el coche y la he plantado allí. Al principio fueron dos monitores y una silla con mandos, pero la cosa iba en aumento: más monitores, soportes especiales, estructuras de PVC… Todo para aumentar la sensación de realismo e inmersión en el simulador.

El resultado ha sido acabar con una cabina muy aparatosa y llamativa, que atrajo la atención de periodistas y fotógrafos que cubrían el evento. La mayoría acudían cegados cual moscas hacia la luz, pero una vez saciados con alguna foto (tipo friki que competirá artículo con alguno de los campuseros de esos que duermen bajo la mesa del ordenador), desaparecían en busca de alguna otra excentricidad sin haberse enterado de su función o del área a la que pertenezco.

Para que os hagáis una idea:
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Sin embargo, el verdadero conocedor del área de simulación o el curioso aficionado tienen desde el principio una actitud completamente diferente. Uno de ellos me dedicó bastante tiempo y como parecía realmente interesado, no pude por menos y le solté una chapa… ¿Quién no haría lo mismo en mi lugar? Es el sueño de todo simuaficionado, alguien con verdadera curiosidad que te da cancha, sonríe y te vuelve a preguntar.

El vídeo que pongo a continuación es un resumen de dicha entrevista. Si eres amigo o conocido mío, pero no sabías de esta afición, no te asustes mucho. No salgo de mi casa con esos cascos 😉

Artículo original